Con este artículo
empieza una serie abierta sobre estudios de arquitectura.
Los estudios de
arquitectura son una pieza clave para entender la obra de un arquitecto.
Considero un estudio de arquitectura como la mezcla de un objeto físico que
proporciona un marco de trabajo (difuso o no: éste es uno de los factores a
explorar, ya que una obra de arquitectura implica mucha gente diferente
trabajando en red, y redes de estudios colaborando entre ellos) y el grupo
humano necesario para hacerlo funcionar, así como las interacciones entre ambos
factores, interacciones que crean, por su propia existencia, multiplicidad de
factores más.
Un estudio, para el
arquitecto que lo usa, tiene una triple condición:
-es un lugar físico.
-es una obra de arquitectura.
-es un instrumento de trabajo.
Como lugar físico
(como bien inmueble), el estudio tiene un marco físico específico que se puede
explorar. Puede estar en una planta baja o en un ático, en el centro de una
ciudad o en medio de una parcela suburbana. El contexto también lo define, y su
elección, circunstancial o no, condiciona la obra que se realiza en él.
Como obra de
arquitectura nos habla, simultáneamente, de dos factores determinantes:
-constituye una
protoobra embrionaria, una de las principales referencias dentro de la obra de
un arquitecto para el resto de su obra: por piel, por convencimiento.
-es una obra para el
arquitecto. El es el propietario. El diseño de los muebles, su elección, su
iluminación, su grado de hedonismo, dicen mucho de él.
Como instrumento de
trabajo condiciona como ningún otro factor el resto de su obra: nos habla del
grao de intensidad del trabajo, del repartimiento de tareas, del trabajo en
maqueta que se hace, del personal, de los libros que hay, etcétera.
Es extraño encontrar
un estudio de arquitectura terminado: siempre están en reforma constante, y
esto tiene que ver con su condición de instrumento. El símil con los
instrumentos musicales, que se han de mantener siempre afinados y a punto ara
que suenen bien, es perfecto: John Cale poniendo cuerdas de mandolina en su
viola (y desafinándola un cuarto de tono) para conseguir el sonido Velvet
Underground. Keith Richards sacando la sexta cuerda de una Fender Telecraster a
la que ha substituido uno de sus fonocaptores de serie por otro marca diMarzio,
más agresivo. Tom Waits desmontando un piano de pared y dejándolo,
literalmente, sólo con el teclado y la tabla armónica. Dave Davies apuñalando
(literalmente) el amplificador de su guitarra para que sonase rasgado en el
riff (fundamental en la historia del rock) de You Really Got Me.
| Tom Waits tocando un piano desmontado. Buena parte de sus últimos discos salen de la investigación del sonido en instrumentos convencionales tuneados. |
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| El multiinstrumentista alemán Gerd Bessler tocando su viola "de lata". |
Encontraremos ejemplos
parecidos en esta serie. Históricamente, podríamos rescatar las cubiertas de
lona (en el Ocatillo Camp y en Taliesin West), donde los Fellows de su estudio
trabajaban, casi literalmente, al aire libre (a menudo con temperaturas bajo
cero). Le Corbusier y su “caja de pensar”, que encontraréis perfectamente
descrita en el Modulor. Siza y sus
cafeterías. Siza ha producido (y conozco gente que me lo ha corroborado de
primera mano) el grueso de su obra trabajando en las cafeterías, abandonando su
estudio, pidiendo algo de beber y estando horas y horas en contacto con la
calle, con los sonidos de un bar, produciendo sus edificios. Josep Canaleta,
trabajando in situ en la Pedrera, fabricando una mesa expresamente para
trabajarla a escala 1:20: Gaudí quería planos grandes, enormes. Los dibujos no
podían producirse en papeles pequeños. Canaleta empalmó tableros de madera
sobre caballetes, aproximando el perímetro del edificio. Después serró el vacío
de los patios, para pasar bajo la mesa y aparecer en ese vacío, poniéndose a
trabajar desde allí. ¿Todavía hay quien duda que Gaudí trabajaba la planta
central?
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| Frank Lloyd Wright, Ocatillo Camp. El embrión de Taliesin West y toda una manera de entender el trabajo de la arquitectura. |
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| El atelier de Le Corbusier en la Rue des Sèvres. Reciclaba un cuarto de claustro de un convento desamortizado. |
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| El taller de Gaudí. En el suelo a mano izquierda, aparece, tirada, una maqueta de un balcón de la casa Batlló. |
La estructura de los
artículos se hará en función de tres preguntas básicas:
-¿Dónde?
-¿Cómo?
-¿Para qué)
Sobre ellas planea el
“no sé qué” que Fisac ponía siempre como uno de los pilares de la arquitectura.
Explorar el estudio de
un arquitecto y notar, respecto este esquema básico, las diferencias entre los
diversos estudios de gente interesante da la especificidad de cualquier
arquitecto o estudio de arquitectura. Buena parte de su ADN. Explorar los
estudios da, finalmente, claves para entender la obra de un arquitecto. Y, a
través de él, la arquitectura.




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